SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS,

REY DEL UNIVERSO

La verdad más fundamental que subsiste en la divina Revelación y que está como telón de fondo en la espiritualidad litúrgica de la Iglesia es el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús (cf. Rm 8,39).Por esto Schola Veritatis reconoce junto con la Iglesia que en la perenne devoción al Corazón de Cristo se encuentra la síntesis más perfecta de la espiritualidad cristiana (Pío XI, Miserentissimus Redemptor, 3), dada por Dios en los tiempos actuales de apostasía social como última tabla de salvación para los hombres (Santa Faustina Kowalska, Diario, 998). Para dar testimonio de esta verdad y puesto que no confía en sus propias fuerzas, Schola Veritatis se ha consagrado al Sagrado Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María. El sentido último de esta consagración puede ser iluminado por las sabias palabras pronunciadas por el Papa Pío XI en la Encíclica Miserentissimus Redemptor: «Porque en la época precedente y en la nuestra se llegó, por las maquinaciones de hombres impíos, a rechazar la soberanía de Cristo nuestro Señor y a declarar pública guerra a la Iglesia, con leyes y movimientos populares opuestos al derecho divino y la ley natural. Y hasta hubo asambleas que gritaron: «No queremos que Éste reine sobre nosotros», la voz de todos los amantes del Corazón de Jesús clamaba unánime, oponiéndose acérrimamente, para vindicar su gloria y asegurar sus derechos: «Es necesario que Cristo reine. Venga a nosotros tu Reino». Feliz consecuencia de esto fue que todo el linaje humano, que por derecho nativo posee Jesucristo, único en quien todas las cosas se restauran, fuese consagrado por nuestro predecesor León XIII, al comienzo de este siglo, al Sacratísimo Corazón de Jesús, con aplauso del orbe cristiano.» (n.4)

 

La Sabiduría divina, revelada con toda plenitud en el Verbo encarnado, nos dice verdades muy distintas a las que vemos afirmarse en la actualidad. San Pablo escribe de Cristo: «Es necesario que Él reine» (I Cor 15, 25), y más adelante: «Cuando hayan sido sometidas a Él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel [el Padre] que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo» (I Cor 15, 28). Tal es el fin que la Revelación anuncia y asegura: entonces «Dios fijará su tienda entre ellos y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos como Dios suyo, y enjugará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no existirá ya más, ni habrá ya más duelo, ni grito ni trabajo; lo primero pasó» (Ap 21,3-4). Así se cumplirán las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: «He aquí que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).

 

En todas las esferas de la sociabilidad humana, desde la doméstica hasta la internacional, y en la intimidad de nuestra vida personal, se hacen patentes las palabras del Papa Pío XI en la Ubi Arcano: «La paz que el mundo anhela, la justicia que exige, sólo en el Reino de Cristo puede obtenerla».

 

Los Primeros Viernes de mes, en todos los Monasterios de Schola Veritatis se celebra –siempre que la liturgia lo permita— una Misa votiva en honor del Sagrado Corazón y se adora al Santísimo Sacramento expuesto durante todo el día, dándole un sentido de reparación.

 

 

 

Adhiriéndose al plan salvífico de Dios (cf. Juan Pablo II, Redemptoris Mater, 1), Schola Veritatis se acoge al amparo maternal de la bienaventurada Virgen María, a quien invoca bajo el título de «Mater Veritatis», Madre de la Verdad. En la Sagrada Liturgia, prolongada en la soledad y el silencio del corazón, los miembros de Schola Veritatis buscan vivir permanentemente unidos a la Madre de Dios, la cual engendra y acrecienta espiritualmente a la Verdad en sus corazones.

 

Son significativas, en este sentido, las palabras con las que San Juan Pablo II concluye su grandiosa Carta Encíclica Fides et ratio:

 

«Mi último pensamiento se dirige a Aquélla que la oración de la Iglesia invoca como Trono de la Sabiduría. Su misma vida es una verdadera parábola capaz de iluminar las reflexiones que he expuesto. En efecto, se puede entrever una gran correlación entre la vocación de la Santísima Virgen y la de la auténtica filosofía. Igual que la Virgen fue llamada a ofrecer toda su humanidad y femineidad a fin de que el Verbo de Dios pudiera encarnarse y hacerse uno de nosotros, así la filosofía está llamada a prestar su aportación, racional y crítica, para que la teología, como comprensión de la fe, sea fecunda y eficaz. Al igual que María, en el consentimiento dado al anuncio de Gabriel, nada perdió de su verdadera humanidad y libertad, así el pensamiento filosófico, cuando acoge el requerimiento que procede de la verdad del Evangelio, nada pierde de su autonomía, sino que siente como su búsqueda es impulsada hacia su más alta realización. Esta verdad la habían comprendido muy bien los santos monjes de la antigüedad cristiana, cuando llamaban a María « la mesa intelectual de la fe ». En ella veían la imagen coherente de la verdadera filosofía y estaban convencidos de que debían philosophari in Maria. Que el Trono de la Sabiduría sea puerto seguro para quienes hacen de su vida la búsqueda de la sabiduría. Que el camino hacia Dios, último y auténtico fin de todo verdadero saber, se vea libre de cualquier obstáculo por la intercesión de Aquella que, engendrando la Verdad y conservándola en su corazón, la ha compartido con toda la humanidad para siempre» (FR 108).

 

En cada monasterio, siempre que sea posible, se celebra semanalmente una Misa en su honor los días sábados. Además, cada hora del Oficio va precedida por una Antífona mariana —el llamado Oficio de Beata— dado que María Santísima precede e introduce a la Iglesia en la alabanza eterna del Dios Uno y Trino (cf. LG 68).

 

El Monasterio Nuestra Señora de Aysén está consagrado a la Virgen María, igual que todos sus miembros, los cuales agregarán a su nombre el de «Mariae» (de María), para indicar que no se pertenecen más a sí mismos, sino a la Madre de la Verdad.

CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

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